Hay lugares que no solo se visitan, sino que se sienten. Hotel Villa Arce es uno de ellos. Una casona montañesa rehabilitada con esmero en 2014, donde la tradición abraza la modernidad y cada rincón susurra historias de antaño. Un hotel rural en el corazón de Cantabria, en un entorno donde el verde se extiende hasta donde alcanza la vista y las noches se iluminan con un cielo estrellado que parece al alcance de la mano.
Pero Villa Arce es mucho más que un hotel. Es un sueño hecho realidad. Es el fruto de más de diez años de esfuerzo, de días de trabajo incansable y noches de insomnio. Es también la memoria de nuestros padrinos, Manolita y Patricio, cuya fotografía preside el salón, recordándonos el hogar que una vez fue. En esta misma casa, de niños, compartíamos bocadillos de chocolate con refrescos de naranja, y esa sensación de calidez, de estar en casa, es la que queremos compartir contigo.
Si buscas un rincón donde el tiempo se ralentiza, donde el bullicio se queda atrás y la naturaleza se convierte en tu mejor compañía, este es tu sitio. Aquí, las estrellas parecen al alcance de la mano y los amaneceres suenan a trinos de pájaros. Es un lugar para respirar profundo, dejarse llevar y reencontrarse con la esencia de las pequeñas cosas.
Nuestra ubicación es privilegiada. A menos de 30 kilómetros de Santander, a orillas del río Pas, famoso por sus cotos de pesca de trucha y salmón, y con el Pico Castillo como guardián silencioso de nuestro horizonte. Un icono de Puente Viesgo que alberga las impresionantes cuevas rupestres del Castillo y Las Monedas, declaradas Patrimonio de la Humanidad. Desde nuestro jardín, puedes iniciar rutas de senderismo que atraviesan montes y valles en absoluta calma, con la flora y fauna de la montaña pasiega como únicos testigos de tu camino.
No somos una cadena hotelera. No queremos serlo. Somos un hotel familiar, donde cada día aprendemos de quienes nos visitan, de sus historias y consejos. Nuestro deseo es que cada estancia se convierta en un recuerdo imborrable, que Villa Arce sea ese rincón al que siempre quieras volver.
Ven, descubre, siente. Estamos aquí para que, por unos días, esta también sea tu casa.